Sonia, donante de sangre: “lo que das, vuelve multiplicado”

Sonia, una gran donante

Donar sangre es un gesto altruista, anónimo, extraordinario. Detrás, por supuesto, hay hombres y mujeres formidables. Todos coinciden: es un “hábito que te hace sentir especialmente bien” y añaden: “no hay nada comparable con dar tu sangre sabiendo que sirve para salvar vidas”. Con Sonia Andrío hemos conversado aprovechando una de sus visitas como veterana donante de plasma por aféresis.
¿A qué te dedicas?
Soy terapeuta con especialidad en hipnosis integrativa y soy formadora de crecimiento personal.
Tengo que decir que aunque la psicología y la espiritualidad parecen dos temas separados, tienen mucho en común solo que lo llaman de diferente manera así que suelen ir de la mano. De hecho, en las nuevas tendencias de intervención psicológica, ya se incluyen terapias que hasta ahora pertenecían a la espiritualidad.
¿Por qué vienes al Banco de Sangre?
Te lo resumiré en la frase “lo que das vuelve multiplicado”. O sea, que cuando das te das. Cuando ayudo al otro me ayudo a mí misma. Cuando mejoro el conjunto, mejoro yo. Así que como la vida es un círculo que no tiene esquinas, el proceso funciona también a la inversa; y cuando mejoro yo, mejora el conjunto.
¿Hay en tu historia personal algún acontecimiento que te haya marcado como para desarrollar este gesto altruista?
Si. Mi abuelo tenía leucemia. Yo le acompañé y le cuidé en los últimos años de vida.
Todas las mañanas me decía: “Sonica, ya estoy cansado de vivir”. Y yo todos los días le decía “Lo sé yayico, pero no depende de nosotros depende del jefe (Dios) y si estás aquí es porque aún te queda algo pendiente aquí”.
El último año de vida yo me quedé embarazada, y a él le empezaron a ingresar una vez al mes para hacerle transfusiones.
Él me decía: “sigo cansado de vivir, pero no me quiero ir sin verle la cara”
Así fue. Gracias a las transfusiones mensuales, mi yayico consiguió aguantar y verle no solo nacer, sino disfrutar de su biznieto 5 meses más.
¿Te preparas de alguna manera antes de venir a tu sesión de aféresis?
Como forma de vida, yo practico ayunos, tomo jugo de aloe, jengibre y limón a diario para romper el ayuno, y hago 60 kilómetros semanales de deporte por naturaleza. A este estilo de amarme, cuidarme y hacerme responsable de mi salud, le sumo la importancia de que los pensamientos y las emociones afectan a la salud, ya que el cuerpo es psicosomático.
Así que como sé que en el agua se transmite información, si yo dono sangre estoy donando mi vitalidad, mi optimismo, mi amor, mi salud, en definitiva una parte de mi, cargada de mi esencia. Con lo que soy consciente de la importancia de qué esencia regalo y del para qué hago lo que hago, del porqué, y del cómo.
¿Cómo animarías a la donación de sangre?
Explicándoles que con las plaquetas de aféresis entre otras, ayudan en los partos a que nazcan niños sin perder a sus mamas. Que cuando donan glóbulos rojos, están devolviendo la vida a un conductor tirado en una cuneta de la carretera o están ayudando a que un anciano conozca a su biznieto. Que cuando donan plasma, ayudan a mejorar los efectos adversos de las quimio de las personas con cáncer. Porque la aféresis es eso, es el milagro de ayudar a MÁS Y MEJOR. Y que detrás de cada donación hay historias de personas…

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