La coordinación entre hematólogos y médicos de familia favorece una adecuada atención al paciente anticoagulado durante la pandemia

Según ha quedado de manifiesto en el seminario Coagulación, Anticoagulación y COVID-19: ¿qué hemos aprendido?”, organizado por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), con el apoyo de Leo Pharma celebrado durante esta semana, la coordinación entre los servicios de Hematología y los centros de salud “ha sido fundamental para lograr una óptima atención ambulatoria del paciente anticoagulado durante la crisis sanitaria”.

Pascual Marco Vera, del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital General Universitario de Alicante y participante en el seminario ha explicado que “se han establecido controles compartidos con los médicos de familia y han jugado un papel muy destacado tanto la telemedicina como la enfermería especializada”. Por lo general, “se han prescrito ACOD siempre que se ha podido y excepcionalmente en aquellas indicaciones no cubiertas por el SNS, tras el visto bueno de las inspecciones de las áreas implicadas”.

Los participantes considera que las recomendaciones para el control de anticoagulación en la epidemia por coronavirus, emitidas conjuntamente por la SEHH y la SETH a finales del pasado mes de marzo, han sido “una buena guía” para los profesionales sanitarios dedicados a este ámbito. Después de la crisis, “ya no cabe ninguna duda de que el acceso a los ACOD debería realizarse con los mismos criterios de equidad en todo el territorio nacional”. Al respecto, Juan Carlos Obaya, coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de Semfyc y moderador del seminario, recuerda las dos únicas indicaciones financiadas de los ACOD: prevención de episodios tromboembólicos en cirugía programada de reemplazo de rodilla o cadera y prevención de ictus y embolia sistémica en pacientes adultos con fibrilación auricular no valvular. En el contexto de la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, el inicio de anticoagulación con fármacos AVK y el seguimiento de INR en domicilio “han sido prácticas de riesgo para pacientes y profesionales”, denuncia.

Con el objetivo de reducir la afluencia de los pacientes anticoagulados a los centros de salud y minimizar su riesgo de contagio, se han llevado a cabo las siguientes medidas: realización de los controles de INR en espacios diferenciados o exclusivos dentro del centro de salud, con vías de acceso y salas de espera diferentes; espaciamiento de los controles en pacientes con buen control terapéutico; y cambio a ACOD cuando no existan contraindicaciones y la función renal sea adecuada. No obstante, los AVK “siguen siendo fármacos validos en los casos que están indicados, pero deben utilizarse con las medidas de seguridad adecuadas para evitar contagios, tal y como se ha venido haciendo en los últimos meses”, indican los expertos.

 

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